La servitización en la era de la economía circular

Actualizado: 13 de ago de 2020

¿Es posible conceptualizar un modelo de negocio de envases y embalajes enfocado en servicios?


Autores:

- Nicolás Labra. Msc. Desarrollo Sostenible. Investigador y consultor en Economía Circular.

- Iván Urbina, Ingeniero civil Químico - Innovación, Economía Circular y Gestión Tecnológica.


La Economía Circular se contrapone al “Comprar, Usar, Tirar” a través de una disociación entre la actividad económica y el consumo de recursos naturales. Este modelo posee herramientas para lograr atender las necesidades humanas a partir del manejo criterioso de los flujos materiales basado en sus tres pilares: Eliminar residuos y contaminación desde el diseño; Mantener productos y materiales en uso; y Regenerar sistemas naturales. Dentro de estas herramientas se encuentra la servitización, que es la práctica de reducir el consumo de materiales a través de un cambio orientado a transformar a los consumidores de productos, en usuarios de servicios (Vandermerwe & Rada, 1988). La existencia de mercados con bienes subutilizados, en conjunto con modelos de negocio innovadores, tecnologías apropiadas y políticas públicas que aceleren la desmaterialización, son los elementos críticos que generan un entorno propicio para el desarrollo de la servitización.


El packaging y la servitización



Un análisis superficial sitúa a ciertos rubros con desventajas estructurales que dificultan promover la servitización. Uno de estos es la industria del packaging. ¿Es posible conceptualizar un modelo de negocio de envases y embalajes enfocado en servicios? Los desafíos específicos involucran el manejo de grandes volúmenes y el mantenimiento de la inocuidad en el caso de los productos alimenticios. Por ejemplo, según datos de DHL, el packaging en el E-commerce se maneja 20 veces más que la cadena tradicional. Esto tracciona la demanda de nuevas soluciones y empuja a los productores de envases y materiales a vigilar tecnologías y hacer benchmark como práctica continua, involucrarse en I+D y conocer a cabalidad a sus clientes para aprender constantemente de ellos.

Esta confusa interfaz entre packaging y servitización se enmarca en tendencias globales tales como: adaptación a formatos pequeños, convergencia a modelos B2C (modelo de negocio de venta a consumidor), volatilidad en precios de materias primas y demanda canal E-commerce. Estos elementos afectan toda la cadena de suministro, exigiendo adaptabilidad y rápidas respuestas en un sector en el que el precio es la principal variable de competencia.


El packaging ha sido blanco de críticas, cuestionando el impacto ambiental de algunas materialidades como el plástico, en su fin de vida. Esto ha generado una ola de desarrollos e innovaciones en esta industria, enfocada al aumento de reciclaje, disminución de materiales, aparición de alternativas biodegradables, inclusive envases inteligentes que incorporen tecnologías de rastreo. Sin embargo, el debate siempre se centra en la disminución del impacto ambiental de los envases dentro del modelo de consumo, sin cuestionar en absoluto el modelo de consumo como tal. ¿Se puede abrir paso a otras formas de consumir a través de la servitización?


Un caso para destacar es Terracycle, que a través de su plataforma LOOP ofrece un servicio de Delivery para grandes marcas, reemplazando los plásticos de un solo uso por alternativas más seguras, durables, reutilizables y reciclables en su fin de vida. Para el CEO de la compañía, Tom Szaky, el reciclaje es “una industria defectuosa”, por lo que las acciones deben situarse aguas arriba de la producción. Las tecnologías habilitantes de la servitización que hoy están disponibles para la industria del packaging pueden “ampliar la cancha” y llevarnos a pensar en modelos de negocio disruptivos que ahora parecen inimaginables.


Desde el punto de vista de la economía de los materiales, hoy necesitamos 1,7 planetas Tierra para sostener el estilo de vida que llevamos y que en 30 años más esta cifra ascenderá a 2,7 planetas. Esto da cuenta del desacople que existe entre los recursos finitos y las necesidades aparentemente ilimitadas. La idea de sostener un crecimiento económico de manera incesante y constante bajo un modelo de consumo lineal sobrepasa toda la lógica que da forma a los ritmos de regeneración que existen en la naturaleza.

Las barreras y desafíos a enfrentar




Dentro de las barreras que han determinado el rol histórico de la servitización, la percepción cultural basada en la relación de posesión y bienestar que existe entre los consumidores es una de las más desafiantes. En el caso de la vivienda, por ejemplo, los beneficios percibidos de los propietarios de un inmueble exceden a la flexibilidad de los arrendatarios, lo cual ha posicionado el “sueño de la casa propia” como un imperativo social muy arraigado en las sociedades contemporáneas. Sin embargo, en casos como el alquiler de disfraces y el préstamo de libros en bibliotecas, la demanda por servicios ha trascendido como el modelo más lógico hasta el día de hoy.